¿Transformación digital? No sin facilitar el cambio personal

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¿Transformación digital? No sin facilitar el cambio personal

Confieso que cada día estoy más gratamente sorprendido por la profusión de perfiles de tipo técnico y consultivo que escriben, en sus blogs o artículos en redes sociales, sobre el comportamiento de las personas. Sobre sus miedos, sueños, vulnerabilidades y emociones. Acerca de lo importante de su felicidad, de la comunicación interpersonal o de los valores. Describiendo cómo funcionan y se comportan sus cerebros bajo los estímulos del entorno. E incluso hablando sin tapujos sobre cuestiones teóricamente más trascendentes, como el alma, las energías o lo espiritual.

Que se me entienda bien: no hablo con ninguna ironía. Me parece que cualquiera puede opinar sobre lo que le parezca bien, esté o no muy formado para ello, simplemente habiéndose informado previamente. Yo opino (que no teorizo ni pontifico), de aquello que me genera curiosidad, sin intentar convencer a nadie.

Hablamos, en efecto, de opinión y no de teorizar ni de dar lecciones. Me parece mucho más sano eso, que lo que hacen algunos profesionales que se escudan en su formación universitaria” o “científica”, no solo para intentar imponer sus teorías, sino para menospreciar o infravalorar, en ocasiones con insufrible arrogancia, a los que no pertenecen a su “club“.

Esos temas, que tradicionalmente tanto tocamos los coaches, se convierten progresivamente en temas de uso más común hoy en día, cuando se comienza a tener constancia firme de que la base del funcionamiento de las empresas son las personas y que sin estas no funciona ninguna innovación, disrupción o revolución tecnológica o metodológica que desee declarar cualquier gurú o grupo de gurús. Como coach y profesional que desarrolla su trabajo por y para las personas, yo no puedo por menos  que alegrarme.

Lo que planteo no es nuevo y está ya puesto en debate por algunos, pero creo que, como con todas las cosas que todavía no han sido interiorizadas suficientemente por los posibles implicados, tengo la obligación de resaltarlo y enfatizarlo.

En tiempos de evolución, de adaptación a profundos cambios en la forma de entender y ejecutar procesos fundamentales de las empresas, creo que no solo es necesario que entendamos de qué estamos hablando. Es decir, para mi no basta con que la empresa prepare técnicamente a sus colaboradores a efectos de conocimiento del “concepto digital”, sino que además debe prepararles, como personas, para los cambios.

Ya he dicho en otras ocasiones que los cambios son profundamente contrarios a la forma de entender la vida de las personas. Y lo defino con una frase que me han escuchado mucha veces los que me conocen: “El ser humano odia cambiar” y ciertamente es así, a pesar de la paradoja que supone toda la capacidad de adaptación que ha demostrado la especie humana en su evolución. Nadie lleva bien ir contra sus propios deseos, ni siquiera contra los inconscientes. A veces, un cambio puede aparejar varias generaciones de mentalización, si no se hace como es debido.

A partir de ahí, que tengamos medianamente transparente que cualquier cambio que se intente implantar exige un esfuerzo. Sea poco o mucho, según las personas, pero un esfuerzo. Y todo esfuerzo genera rechazo. Toda posibilidad de acción conlleva una de reacción, y esta es la tan temida resistencia al cambio, que puede dar por traste ( y de forma estrepitosa) con las ansias de que tu empresa se modernice y camine por el sendero de lo digital y las nuevas tecnologías.

Y si hablamos de emprendedores individuales, difícil intentar que alguien organice su idea en torno a lo digital si no pertenece a esa cultura y no le cuesta hacer más cambio que aplicar las reglas del sistema. Contra más edad y experiencia acumulen antes de la puesta en marcha de su emprendimiento, ese cambio es más difícil y a veces incluso traumático (y ahora existe, debido a los avatares de los últimos años, una gran parte de emprendedores que no son precisamente “startups” de “milennials“).

Para eso estamos los coaches, los que nos dedicamos a ayudar a través del coaching a que los cambios se produzcan de forma razonada, sosegada y coherente, facilitando encontrar motivación, recursos y herramientas internas (de cada persona) para afrontarlos. Aquí no hay libro de instrucciones ni clases maestras para el colectivo, solo el trabajo individual da frutos.

A partir de entonces cualquier transformación, incluida la digital, puede llevarse a cabo con ciertas garantías. Es muy arriesgado gastar tiempo y dinero en no caer en la cuenta previamente al iniciar el proceso.

 

By | 2019-02-07T17:57:51+00:00 febrero 6th, 2019|emprendedores, empresa|0 Comments

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