Gran parte de las frustraciones y decepciones que sufres vienen dadas por no tomar decisiones. Habitualmente es debido al fenómeno del autosabotaje, que sucede en gran medida, como consecuencia de no ser consciente de cómo piensas, actúas y te desempeñas en cualquier ámbito de tu existencia.

El no serlo trae como consecuencia que no tengas seguridad si vas o no vas a estar a la altura de lo que se necesita para llevar a cabo la decisión. Eso degenera en miedo al fracaso y a partir de ahí, la única decisión es permanecer en la mal llamada, a mi juicio, zona de confort. Yo la llamo “de seguridad”, porque confortable la mayoría de las veces, no se está.

A partir de ahí, el mecanismo del autosabotaje, a menudo en forma de excusa, aparece de forma automática. Como reacción ante ese miedo y para justificar el permanecer en “la zona” y también y a menudo, por creencias y juicios que hacen que pienses que estás en lo correcto al renunciar. En definitiva, lo que intentas evitar es exponerte al fracaso.

El problema está en tí, no en la complejidad de la decisión

En efecto, no ser consciente de tus procesos de pensamiento, de tus representaciones de la realidad, de la naturaleza de tu retos o de tus resistencias y límites, hace muy complicado que tengas la facultad de análisis intacta. Es particularmente difícil evaluar tu propia capacidad, como antes te decía, de llevar a cabo tu compromiso cuando decides.

Y desde luego somos humanos y tememos al fracaso. Fracaso en forma de trabajo y tiempo desperdiciados y también en la forma menos amable. Esa del “ya te lo dije” de las personas cercanas que, con toda su buena intención, nos aconsejan desde su “mapa”. Esas personas a las que no queremos decepcionar.

Culturalmente además, el fracaso es una rémora. Algo que causa a nuestros ojos, los de las sociedades latinas fundamentalmente, una crisis de credibilidad. En algún post del blog escribí que el error no es un fracaso y está puesto ahí precisamente para que aprendamos. Pero desconocer eso también es parte de no ser consciente de algunas creencias erróneas que tomamos como realidades.

Claro, con todo eso ¿para qué arriesgar? Mejor quedarte como estás ¿no? Y desde ese punto de vista tiene hasta lógica.

¿Como ser consciente sin sufrir en el intento?

Para acabar con las excusas del autosabotaje, lo mejor es ser asimismo consciente de que son eso mismo, solo excusas. Que están ahí interpuestas por ti y no por nada ni nadie externo. Y que habitualmente lo que producen, más que salvaguardar nuestra conciencia,es, a la larga, provocar tu frustración. En el fondo y en la forma, sabes íntimamente que no has sido capaz, que no te has atrevido, que te has fallado a ti. De eso sí eres muy consciente y aunque al principio quieras ocultar la evidencia, termina por salir.

Obtener evidencias, hechos constatables de que son excusas, es el primer paso para tomar conciencia de que algo hay que resolver. Se hace necesario una mirada al interior, con amor y respeto siempre, para darse cuenta de que es lo que estamos ocultando o no somos capaces de tener presente.

Puedes ayudarte con un e-book gratuito que verás en un popup que sale en la página de inicio y en las de este blog que te va verdaderamente a ayudar. Contiene varios ejercicios prácticos que he recopilado específicamente para ello y yo mismo he experimentado. Ejercicios que expanden tu consciencia más allá y te hacen ver, después de hacerlos, lo que antes no podías ver.

Porque tampoco se nace enseñado, ni desafortunadamente se nos enseña a ser conscientes, en primer lugar, de nosotros mismos. Vamos a intentar ponerle remedio entre todos.