Casi todos hemos pasado por esa situación. Hay periodos de tiempo en que casi todos nos hemos preguntado ¿por qué no me entienden cuando hablo? Voy a tratarte de explicar los motivos que explican el porqué.

Si excluimos el tener dificultades de comunicación de tipo físico o mental, esos motivos no son nada fáciles de entender. Si además ponemos un interés especial en comunicar un mensaje determinado, quizá muy importante para nosotros, incluso podemos alcanzar los límites de la frustración.

Pero el caso es que sucede. Y de hecho sucede siempre, aunque pensemos que nos hemos comunicado correctamente. Nunca decimos todo lo que queremos decir, o, mejor dicho, todo lo que verdaderamente queremos nosotros expresar y necesitamos que el otro perciba.

Lo que pasa es que, en muchas ocasiones, las circunstancias nos ayudan. Y esas circunstancias se llaman lenguaje corporal, complicidad, conocimiento del otro, del entorno, etc…

Normalmente son un conjunto de ellas las que hacen que el receptor del mensaje lo encuadre dentro de un contexto y pueda decodificar un porcentaje significativo del mismo que permita, al menos, entender mínimamente qué es lo que el emisor quiere decir.

 

Tranquilos, que hay una explicación

 

Pues sí, cierto. Hay una explicación para todo esto que nos aporta la PNL. Se trata del vehículo que empleamos para comunicar al exterior todo lo que captamos a través de nuestros sentidos, esto es, nuestro lenguaje.

Y sí, he dicho “nuestro” refiriéndome al de cada uno de nosotros, porque no hay uno solo, aunque lo parezca. Igual que todos somos diferentes y nuestro mapa es distinto, también nuestro uso del lenguaje cambia.

Si no recuerdas a que me refiero con eso de “mapa”, me refiero a una de las 9 creencias de sabiduría de la PNL, “El mapa no es el territorio, cuya explicación puedes ver en este vídeo.

En el caso de los hispanohablantes, el castellano es el lenguaje común, general. Es el modelo que seguir para los que hablamos ese idioma e incluye todas las palabras que usamos para representar las ideas que nos comunicamos unos a otros.

 

 

Pero si todos los hispanos empleamos el castellano para expresar lo que sentimos al igual que los angloparlantes el inglés o los frnacoparlantes el francés, ¿por qué no nos entendemos? No parece tener sentido que así sea ¿verdad?

Y no, no es por las distintas acepciones del idioma o expresiones diferentes de cada país o región. Mas bien tiene que ver con el hecho de que no empleamos realmente el modelo común o general, sino una versión propia del mismo condicionada por diferentes aspectos.

La PNL lo denomina metamodelo del lenguaje y todos empleamos uno distinto. “Meta” es un prefijo griego que significa “sobre”, o “de nivel superior” y se utiliza porque nuestro lenguaje es un modelo de otro modelo (el castellano).

Esa, en esencia, es la razón por la cual no terminamos de entendernos.

 

El porqué de que cada uno empleemos un metamodelo del lenguaje.

 

La razón de que empleemos un metamodelo del lenguaje, la explica también la PNL. Tiene que ver con los canales de recepción de las experiencias externas (nuestros sentidos), con cómo se elabora y estructura la información recibida a nivel interno y como se expresa el resultado de esa elaboración y estructuración a través del lenguaje.

Cada persona vive sus propias experiencias y no hay posibilidad de comunicar o conectar directamente todo el contenido de la experiencia entre dos personas, por eso transformamos los contenidos en símbolos.

Ese conjunto de símbolos de cada persona (que no son solo el lenguaje verbal y el no verbal), se conoce en PNL como estructura profunda. Los mismos intentan explicar o reflejar la experiencia de cada uno de nosotros.

 

 

Pero para que esto suceda, la cantidad de símbolos que habría que emplear sería enorme. Por esto, si tuviéramos que comunicar desde la estructura profunda, el lenguaje para hacerlo sería extremadamente complejo.

Lo que hacemos en la práctica es seleccionar solo una parte de esos símbolos y las traducimos en palabras, para compartirlas y explicar nuestra experiencia a la otra persona. A eso se le llama estructura superficial.

¿Qué hace la otra persona? Pues toma esas palabras de nuestra estructura superficial, y las lleva a su propia estructura profunda, a sus propios símbolos, con el fin de dotarlas de un significado que cuadre con su propia experiencia e interpretarlas bajo la misma.

Por todo esto, las probabilidades de que realmente entienda lo que queremos expresarle son muy bajas.

 

¿Te queda claro entonces por qué no te entienden?

Un problema o un éxito en la vida son el resultado de pensar y expresarse de una forma concreta. Si piensas y te expresas de una forma diferente, tanto el problema como el éxito se modifican.

Ya te he explicado que de forma habitual reaccionamos en base a nuestras propias experiencias o sensaciones internas. Y esto lo hacemos como si tuviéramos un espejo delante para guiarnos. No hay en realidad ningún traspaso de información.

¿Qué hacemos los que practicamos la PNL? Sencillo: Quitamos el espejo y lo enfocamos hacia los símbolos del otro. No pasamos la información nuestra estructura profunda.

Esta es la única manera de entender al otro, no interpretarlo, sino fijarse en lo que dice y como lo dice para que la propia persona, a través de preguntas, haga las aclaraciones que necesitemos.

Por eso, el aprendizaje del metamodelo es básico para comprender realmente lo que la otra persona te está contando realmente, por encima de lo que te pueda parecer que ha dicho.  Con su uso, recuperas la información que te falta para entender a tu interlocutor.

La PNL te permite optimizar tu comunicación y mientras te ayuda, genera cambios en tu propia programación mental y emocional interna. Si entiendes la estructura de tu lenguaje entiendes la estructura de tu pensamiento. Clic para tuitear

 

 

Por ello, la PNL te permite decidir quién o qué quieres ser. Te facilita salir de tu prisión mental y transformar el entorno que te rodea sin hacer daño a nadie y siendo útil a los demás. Si quieres tener una idea completa en cinco minutos, te dejo este vídeo

¿Cuál es el secreto? Pues que nada de lo que percibes es real; la mente es la que crea las experiencias que vives y el lenguaje las termina de transformar cuando las comunicas. Un problema o un éxito en la vida son el resultado de pensar y expresarse de una forma concreta. Si piensas y te expresas de una forma diferente, tanto el problema como el éxito se modifican.

De manera que, cuando detectes que no te entienden, mira hacia dentro, nunca hacia fuera. Eres tú, no son ellos. Expón lo que necesitas de forma sencilla y concreta, asegurándote con preguntas que la persona con la que te comunicas ha entendido exactamente lo que quieres decirle. Comprueba, pide feedback.

Cuando detectes que no te entienden, mira hacia dentro, nunca hacia fuera. Eres tú, no son ellos. Clic para tuitear

Cuando te pase lo contrario, es decir, que la persona que se comunica contigo sienta que tú no le entiendes, no interpretes nada. No te lleves lo que dice a tu interior para volver a crear una experiencia diferente con tus códigos y símbolos.

Recuerda, gira el espejo hacia tu interlocutor y observa y pregunta, observa y pregunta, observa y pregunta. Las veces que sea necesario hasta que hayas comprendido perfectamente lo que ha querido decirte.

Y si todo esto te apasiona ¿Por qué no aprenderlo? Como en otras ocasiones te he dicho, de ese tipo de decisiones no te vas a arrepentir nunca.