Me arriesgo un poco al hablar de “coaching de orientación laboral”. Quien me conoce sabe que no me gusta ponerle apellidos al coaching. Para mi, “coaching es coaching” y ya.

Pero es cierto que hay matices diferentes en el tratamiento de los procesos según el objetivo que se busque. Y uno muy importante es conocer el área o puesto que más conviene a nuestras habilidades, formación e intereses, antes de invertir algo tan valioso como nuesto tiempo y nuestra energía en su búsqueda.

Para empezar, quizá esté mal definido el concepto, al menos lingüísticamente. La labor de un coach en un proceso de orientación laboral, se diferencia en esencia (hay ciertas partes que sí se comparten), con la de un orientador laboral “puro”.

Basicamente, el orientador analiza y evalúa las capacidades, conocimientos y experiencia de personas que acuden a sus servicios (generalmente desempleadas o con deseos de cambio laboral). Posteriormente informa, asesora o (literalmente) orienta, hacia el área laboral y/o puesto más acorde a cada una de ellas.

Si pertenece además a algún ente público (municipal, autonómico o nacional), a menudo dispone de información sobre las demandas u ofertas laborales por parte de algunas empresas y puede actuar de enlace entre las mismas y las personas que han pedido la orientación.

Asimismo, algunos ayudan a desarrollar ciertas competencias necesarias para los puestos, a través de formación o incluso de mentoring.

La diferencia con el coaching

En el caso del coaching de orientación laboral, las diferencias tienen que ver con dos aspectos fundamentales. El primero es facilitar que el cliente encuentre y defina un objetivo concreto. Esto es, que él o ella descubra, con la máxima certeza, a lo que desea dedicarse.

Este detalle es crucial, porque la mayoría de personas que desean un cambio laboral no tiene eso suficientemente claro. En el caso de los desempleados es parecido. No suele estar claro ni a la hora de encontrar un nuevo empleo, ni fundamentalmente en la búsqueda del primero.

Al no tener absolutamente claro el objetivo, tampoco se tiene perfectamente definido lo necesario para obtenerlo. Sucede que, en muchas más ocasiones de las que pensamos, esas necesidades aparecen en el momento menos adecuado. Y entonces, el camino al objetivo suele fracasar porque es imposible resolverlas en un tiempo razonable.

La mayoría de personas que desean un cambio laboral no tiene su objetivo lo suficientemente claro. En el caso de los desempleados es parecido. Clic para tuitear

De ahí surge el segundo aspecto de diferenciación: La necesidad de que el cliente reflexione sobre eso que precisa para alcanzar los objetivos en ese tiempo. Solo así se puede saber con lo que cuenta y con lo que no y evaluar sus posibilidades reales.

En esa fase se añade un análisis más: El de la preparación mental y personal del cliente para llevar a cabo lo que se necesita. Es el momento de testar cuales son los frenos mentales, en forma de creencias y juicios que pueden provocar el autosabotaje. Por supuesto, también cuales son los impulsores hay para lograr la necesaria motivación.

Trabajando con coaching

Este análisis es crítico. Literalmente “ponemos el espejo” al cliente delante, para que este descubra antes de empezar qué puede fallar, donde puede flaquear y qué es lo que necesita cambiar dentro de sus estructuras mentales, para evitar el autosabotaje.

Paralelamente facilitamos que descubra por sí mismo qué le puede impulsar o dar energía en los momentos difíciles. Ayudamos a encontrar esa caja de motivadores tan necesaria para todos de la que pueda echar mano cuando haga falta y buscamos que reflexione sobre si necesita apoyo externo y de quien. Y en su caso, como puede conseguirlo.

Y como el coaching se define fundamentalmente por la acción, finalmente ayudamos a que el cliente construya un plan detallado y concreto con todas las posibles opciones, para ponerse en marcha hacia su objetivo final, el cambio o la consecución de un trabajo .

Ponemos 'el espejo' al cliente delante, para descubrir antes de empezar qué puede fallar, donde puede flaquear y qué es lo que necesita cambiar, y así evitar el autosabotaje Clic para tuitear

En ningún momento asesoramos ni indicamos qué es lo que hay que hacer. He comentado muchas veces que nuestra labor va dirigida a que el cliente descubra sus propios recursos y herramientas para hacer frente a los retos del cambio.

Al igual que con los orientadores “puros”, esa también es una diferencia básica de la labor de un coach frente a otras profesiones más centradas en la asesoría, la labor informativa y de orientación o la consultoría.

Para qué el coaching de orientación laboral

La situación actual del mercado laboral, las complejidades y desafíos que presenta para cualquiera que desee hacer cambios o iniciar su camino en el mismo, es la principal justificación de la necesidad del coaching de orientación laboral.

Cualquier cambio requiere una dosis alta de energía y dedicación, además de dosis elevadas de paciencia y resiliencia. Y verdaderamente parece más adecuado elegir el camino más acorde con nuestras capacidades y construir un plan eficaz para recorrerlo, que lanzarse directamente a hacerlo sin más.

Los cálculos de las consultoras de empleo señalan que las personas que utilizan un coach en este proceso, encuentran o cambian de trabajo entre un 20% y un 30% más rápido en tiempo que quienes no lo hacen.

Además, no solo permite definir que tipo de trabajo es el ideal para cada persona en función de su vocación, deseo, capacidades, etc… sino también cuestiones muy importantes como, por ejemplo, los valores que debería tener la compañía y si están en sintonía con los nuestros. O aspectos como mejorar la calidad de nuestras contribuciones y nuestro rendimiento desde el primer día.

En definitiva, un proceso de coaching de orientación laboral para construir con garantías el camino a un primer o nuevo trabajo es altamente recomendable para cualquiera.